viernes, 11 de febrero de 2011

Capítulo II: El largo peregrinar de Doña Blanca

Si trazáramos una línea en un mapa, uniendo las provincias en las que se encuentran ubicados cada uno de los distintos enclaves en los que estuvo confinada la desdichada Doña Blanca de Borbón, nos hallaríamos ante un mágico triángulo, conformado por: Ávila, Guadalajara, Toledo y Cádiz. Doña Blanca tras desposarse con Pedro I de Castilla, el 3 de Junio de 1353 en Valladolid, es repudiada por su esposo a los dos días del enlace. Decretando el enajenado rey su reclusión en el Castillo de Arévalo. Pequeña localidad de poco más de ocho mil habitantes en la Comunidad Autónoma de Castilla – León, provincia de Ávila. El 14 de Agosto de 1354 es encerrada en el Alcázar de Toledo, en Castilla- La Mancha. Trasladándose posteriormente a la Catedral. De allí pasará a Sigüenza. Siendo en Medina-Sidonia donde concluya la trágica existencia, pudiéndose leer en la evocadora Torre, que allí se alza con su nombre, el ulterior pasaje: “En esta torre estuvo presa y acabó sus días a manos del ballestero Juan Pérez de Rebolledo, en el año 1361, la virtuosa y desventurada reina Doña Blanca de Borbón, esposa de Don Pedro de Castilla.” (Leer más)

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