Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de agosto de 2013

Capítulo XI: El espectro de Doña Blanca

Cuando salimos de la sede del “Centro Liberal Español y Reformista” (CLER) continuaba lloviendo. Eran casi las 15:00 de la tarde y decidimos dirigirnos hacia un restaurante a almorzar. En el local sonaba “Balada de otoño”, de Joan Manuel Serrat. Otoño era precisamente la estación en la que estábamos y con el inicio del invierno, el 21 de Diciembre, concretamente a las 11:12, debíamos presentar nuestro plan de campaña. Con las ideas que Cristian Resende Cruz había esbozado teníamos que pergeñar un programa electoral, así como la estrategia de difusión de tales mensajes. Convertir una revulsiva teoría en conceptos claros y fáciles de asimilar. Disponíamos de poco más de dos meses para ello.

Amador estaba radiante, sus ojos colmados de pasión, de fe. Parecía tan feliz. Empero intuía señales de negros presagios en todas partes. Dirigí mi vista a la transitada calle y entre los anónimos andantes me llamó la atención una mujer. Era la imagen de Doña Blanca de Borbón que me había recreado. De repente noté un inmenso frío en el comedor, en tanto una gélida brisa acariciaba mi rostro. (Leer más)

jueves, 11 de julio de 2013

Capitulo X: El liberalismo nació en España

“Riña a garrotazos”, de Goya
Fue España la que trajo la luz a una Europa inmersa en profundas tinieblas. Arquetipo durante largas etapas de tolerancia, de riqueza multicultural. Tierra donde convivieron las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Desde aquí se expandió el saber de los filósofos griegos: Platón, Aristóteles. Averroes, intelectual andalusí, introduciría las teorías de Aristóteles en el siglo XII a través de Al-Ándalus. Pensamiento que influiría en Santo Tomás de Aquino, testigo que recogería la Escuela de Salamanca.

Los teólogos de la Escuela de Salamanca, exponente del Siglo de Oro español, serían los artífices de los postulados liberales de los que mucho después beberían Adam Smith o Locke. Por tanto las raíces liberales no son anglosajonas, sino netamente españolas. Fueron ellos los que indicaron que el poder debe estar legitimado por el pueblo. Por lo que si el gobernante se convierte en tirano, el pueblo tiene la facultad de deponerlo, a tenor de lo predicado por el jesuita Juan de Mariana. Abogando además por unas cuentas del Estado saneadas y por presupuestos equilibrados. Francisco de Vitoria en el siglo XVI, será el precursor de los actuales Derechos Humanos, aseverando que las buenas obras nacen con independencia de la religión que uno profese. También aceptaron los escolásticos el interés en los préstamos, si bien debiera ser razonable y moderado. Y no podemos olvidar tampoco que el término liberal se acuña con la Constitución de Cádiz de 1812. (Leer más)


sábado, 6 de julio de 2013

Capítulo IX: María Magdalena

Me llamó la atención un cuadro colgado al final de la estancia. En él se representaba muy probablemente a la Virgen María y tras ella una mujer que parecía portar la tiara papal. Cuando Christian Resende Cruz dejó de hablar le pregunté por tan extraña representación. Y tras sonreír  durante un par de segundos respondió: “Es una reproducción de una de las láminas que se le atribuyen a Nostradamus. Antes comenté que fue en el Concilio de Nicea, en el 325, cuando se redefine el dogma actual. En ese Concilio además se desecharon otros textos, lo que hoy se conoce como los Manuscritos Apócrifos de Nag Hammadi. Entre los que se encontraba el Evangelio de Tomás, en él se afirma que Jesús aseveró: “Partid un leño y allí estoy yo, levantad una piedra y allí me encontraréis.” A tenor de lo que se desprende de este pasaje Dios está en nuestro interior y es ahí donde debemos buscarlo.

Pero de todos estos escritos el que haría tambalear más los cimientos de la Iglesia sería el Evangelio de María Magdalena. Donde se indicaría que María Magdalena era la predilecta de Jesús. Fiel seguidora de sus enseñanzas, testigo de su muerte y resurrección. Apareciéndosele el espectro del hijo de Dios para conminarla a predicar su palabra. Por tanto Pedro, sobre cuya tumba el emperador Constantino mandó construir la Basílica de San Pedro, no sería el guardián de las llaves del cielo, sino una mujer, María Magdalena.” (Leer más)

domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo VIII: Una historia plagada de privilegios

Hay veces que no doy crédito a lo escuchado, cuando más y más regulación reclama el ciudadano. Luego de haberse exitosamente inoculado el mensaje, por los estamentos siempre privilegiados, de que la raíz de nuestros males radica en el exceso de libertad. En tanto en cuanto ese nimio anhelo para nada plenamente alcanzado, mas en manifiesto retroceso, es una conquista relativamente reciente y demasiado frágil en Occidente. Espíritu que irrumpe en Oriente en el 2010 con las primaveras árabes.

Las revoluciones del s. XVIII trajeron aires renovados al mundo occidental, pero los que durante infinidad de siglos habían acumulado reiteradas prerrogativas les resultaba difícil de ellas desprenderse.

Y es que si rememoramos nuestra historia primeramente hubo una pincelada de participación política, nacida con la polis griega, donde el “maistas”, similar a lo que muchos siglos después se denominaría soberanía pertenecía al pueblo. Más tarde con el Principado se entregaba por delegación al Príncipe. Quien acapara progresivamente ingentes cantidades de poder. Pero esta legitimación hacía aguas, ante un pueblo cada vez más desorientado por tanto privilegiado, y será en el 313 mediante el edicto de tolerancia religiosa, promulgado por Constantino y Licinio, cuando se cristianice el imperio. Convirtiéndose el emperador por gracia divina en el representante de Dios en la Tierra. Conllevando su reconocimiento la fidelidad de este amplio sector de la sociedad a la casta gobernante. Potenciando el Emperador la aristocratización de la Iglesia. Pasando a ostentar el Papa el poder espiritual y el Emperador el temporal. Dando paso a las herejías, es decir, a la eliminación de todo pensamiento discrepante.

Mas los distintos reinos se empiezan a cansar del subyugamiento al Emperador y al Papa, por lo que apoyan a otras corrientes religiosas en pro de lograr mayores cotas de poder. Siendo la Paz de Westfalia (1648) la que marque un antes y un después. Tratados que pusieron punto y final a la denominada Guerra de los Treinta Años. Disputas entre católicos y protestantes, que afloran con la irrupción de los movimientos de reforma de Lutero (1517), Zwinglio (1522) y Calvino (1541).

Lo que demuestra que pocos años de efímera libertad hemos disfrutado. Ya que no hay que omitir los intentos de involución del siglo XX, los cuales nos dejaron una masacre sin parangón a causa de dos grandes Guerras Mundiales. Solicitando algunos ahora en el siglo XXI que volvamos a dar un paso atrás, aprovechándose de los miedos del ser humano y de su ansia de seguridad para sustraernos poco a poco nuestras libertadas. (Leer más)

martes, 7 de febrero de 2012

Capítulo VII: Siete pisos subirás para allí llegar

Fue como siempre Amador quien me rescató de aquel espectral contexto. Pues preocupado por mi onírica revelación del día anterior hasta mi humilde morada se había acercado. Quien con su melódica voz nada más abrirle me anunció: “¡Traigo muy buenas noticias! El Comité de Dirección del “Centro Liberal Español y Reformista” quiere vernos esta misma mañana. (…)” Eran las 10:50 cuando llegamos al imponente edificio de oficinas. Cogimos el dorado ascensor que se fue parando en los distintos pisos, destacados en diferentes colores: la planta baja en rojo, la siguiente en naranja, para proseguir en amarillo, verde, azul, índigo y terminando en violeta. Un longevo hombre de pelo blanco, alto y enjuto, cual vehemente D. Quijote de la Mancha, tomó la palabra. (Leer más)

jueves, 3 de marzo de 2011

Capítulo IV: ¡La verdad os hará libres!

Cada vez que me hospedo en alguna habitación del longevo castillo seguntino se repite el mismo sueño. Conduciéndome a una estancia donde aparece ella llorando amargamente. Repitiendo incesantemente entre sollozo y sollozo: ¡Que la luz me conduzca hacia ti! Mostrándose nítidamente tal representación, mas quedando el resto de la ensoñación oscura, envuelta en una densa niebla. Sin embargo, una mesa capta mi atención. En el centro se erige una diminuta pirámide, junto a ella un trozo de papel blanco en el que hay trazada una curva, aparentemente por un compás, y un ángulo recto dibujado presumiblemente por una escuadra. De repente todo se ilumina al salir el astro sol por el Oriente. Es entonces cuando me despierto, no sin antes escuchar unas vagas palabras, transportadas por el viento que a modo de eco misteriosamente pronuncian: ¡La verdad os hará libres! (Leer más)

martes, 1 de febrero de 2011

Capítulo I: La desdichada Doña Blanca de Borbón

La oscuridad se cernía lentamente sobre Sigüenza. Sobresaliendo el majestuoso Castillo, donde estuvo confinada, desde 1355 a 1359, nuestra venerada Doña Blanca. Privada de toda libertad por su cruel marido, Pedro I de Castilla. Narrando la leyenda que, en las noches cerradas de luna llena, aún se pueden percibir sus tristes lamentos, incluso vislumbrar su afligido espectro. Y allí estábamos, como cada año, los cinco, miembros de “La Hermandad de Doña Blanca”. Después de veinte años, continuábamos congregándonos, un fin de semana de finales de Septiembre, en aquel Parador Nacional de Turismo del Castillo de Sigüenza. Debatiendo en cada cita sobre la tan efímera Libertad y sus principales baluartes. (Leer más)

sábado, 18 de diciembre de 2010

Libro recomendado estas Navidades: Historias de un pueblo





“Historias de un pueblo”, nació con vocación de hallar una respuesta para determinada pregunta que me hacía insistentemente: ¿por qué nuestra situación democrática vigente se ha desvirtuado considerablemente? Una reflexión que me llevó, de la mano de las vicisitudes de unos personajes, acaecidas en un hipotético pueblo español, Matahambre, a abordar los principales problemas que corroen los cimientos de nuestro Estado y que comienzan por el primer escalón, los Ayuntamientos.

Interpelándome además sobre cómo podremos proseguir sosteniendo el inmenso aparato gubernamental nacional. Haciendo un punto y aparte en cuanto al diagnóstico de nuestro régimen electoral se refiere, el cual ha derivado en una abyecta partidocracia. Recordando los valores de aquel incipiente “Estado liberal de derecho”: la necesaria separación de poderes; el anhelo liberal que aspiraba a mostrar un sistema jurídico ordenado, que favoreciera la seguridad y posibilitara que su destinatario supiera a qué atenerse en cada momento.

Destacando el pensamiento de grandes autores y políticos liberales nacionales. Deslizándome por la concepción de las dos Españas, en palabras de Ortega y Gasset: Una “que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida”. Y otra “España vital, sincera, honrada, la cual estorbada por la otra, no acierta a entrar de lleno en la historia.” Mas decantándome por la Tercera España, denominada así por Salvador de Madariaga, la de la libertad, la integración y el progreso. Narrando los dispares episodios de nuestro reciente pasado constitucional. Instando finalmente a ejecutar cuanto antes la proclama de Antonio Maura, destacado político regeneracionista de la Restauración, “La Revolución desde arriba”.

Sin más, espero que disfruten, tanto como yo al escribir esta novela, de su lectura. Y quizás, quién sabe, nuestras humildes deliberaciones nos conduzcan a construir un pensamiento colectivo que contribuya, aún incipientemente, a la mejora de nuestra sociedad. Pues hay quien asevera que las utopías del ayer, siempre son las realidades del mañana.